Los Misterios de la Laguna Jarrococha

Era una vez, en un pequeño rancho vivía un niño llamado Lucio, él tenía cinco años y por lo tanto no tenia control de sus actos, él mayormente se dedicaba a pastar sus ovejas y vacas. En la mañanas le gustaba levantarse muy temprano para ver como sacar leche, también le gustaba escuchar las historias que su abuelita la contaba.

Un día se quedó dormido con los cuentos que había escuchado de su abuelita, entonces a las once con cincuenta minutos, su abuelita se levanto de su cama pues había sentido la humedad que allí había, lo que pasaba era que Lucio se había orinado, de dos palmetazos en las nalgas levantó a Lucio llorando sin saber el por que. En ese mismo instante la abuelita alisto una manta, le entrego sus pellejos y mandó a Lucio lavarlo a una laguna llamada jarrococha, a esa hora eran las doce de la media noche, cuando llegó Lucio a la laguna, el agua comenzó a levantarse como una pared enorme. Lucio se asustó, pero en el instante de correr el agua se abalanzó contra él y lo encantó, pasó un buen rato y su abuela se preocupo por el niño, salió en busca de él pregonando ¡Lucio!, cholo Lucio, al no responder Lucio, la abuela lloraba amargamente diciendo una y otra vez ¡soy una vieja inútil! Que castigue a mi niño por una tontería. Cuando de repente sintió un ruido estremecedor que venía de la laguna Jarrococha y junto a él se escuchaba el llanto de un niño diciendo ¡auxilio! ¡auxilio! Por favor, entonces la abuela desesperada contesto ¿Dónde estas hijo mío? y el niño respondió. Aquí, aquí, doña Ascencia corrió en dirección a la alguna, pero se había desaparecido transformándose en una hermosa pampa, esto se aturdió y cargo en un profundo sueño, él niño se le apreció y le dijo que no llore, por que él había encontrado una familia y que si ella quería verlo tenía que ir a verlo a la laguna de Jarrococha, a las doce de la media noche y que allí lo encontraría, la abuela despertó y vio que todo estaba normal, la laguna estaba tranquila, ella arrepentida de lo que había hecho, regreso a su rancho con la única esperanza de que su sueño se cumpliese, pasaban los días y la abuela cada vez se sentía culpable; pero como ella creía en los encantamientos, decidió ir una noche a la hora que el niño le había citado y efectivamente, cuando la abuela llegó dio un grito ¡Lucio! y en ese instante la laguna comenzó a levantarse, ella quiso correr; pero escucho la voz del niño diciendo no tengas miedo abuelita, yo soy Lucio, la abuela regresó y nuevamente ya no era una laguna, era la pampa que había visto la vez pasada y vio a su nieto correr hacia ella muy contento, ella también corrió y abrazó al niño y le pedía perdón una y otra vez, y el niño le respondió, no tienes de que preocúpate solo de hoy en adelante tienes que ser buena, y cada vez que quieras verme ya sabes donde encontrarme y a que hora; pero la abuela le pidió que regresara a su rancho , entonces el niño respondió que era imposible, la abuela tuvo que reasignarse a vivir sola.

La abuela paso un buen tiempo visitando a su nieto, hasta cuando ella murió. Desde entonces la gente temía acercarse a dicha laguna al medio día, y cuentan algunas personas que vivían por allí habían logrado ver al niño en algunas ocasiones en las noches de luna llena.

Publicado :2007-12-29

Copyright ©2007 Todos los derechos reservados. Pampas Virtual
Cel: 9984 - 00116 
Email : info@pampasvirtual.com   -  MSN: info@pampasvirtual.com